Trump vs. Harvard

Últimamente el foco ha estado puesto en la guerra de aranceles entre los Estados Unidos y el resto del mundo. Sin embargo, las tensiones no se quedan ahí. Esta semana se agudizó la guerra contra las universidades y particularmente contra Harvard. El gobierno Trump, con el pretexto de combatir el antisemitismo, ha condicionado su financiación al cumplimiento de una andanada de exigencias que son una afrenta a la autonomía universitaria, la integridad personal y la libertad de expresión.

Entre los requerimientos están: acabar todos los programas o iniciativas relacionadas con diversidad, equidad e inclusión; reformar la gobernanza y los criterios de admisión de estudiantes y contratación de profesores y equipo administrativo, eliminando preferencias en cuanto a raza, color, sexo, religión o nacionalidad; desconocer a los grupos de estudiantes pro Palestina; limitar las protestas; reportar la base de datos de los participantes en los procesos de admisión y reclutamiento; informar trimestralmente el cumplimiento de estos requerimientos; crear un sistema de protección a denunciantes, y someter a los estudiantes, profesores, directivas y cuerpo administrativo a un equipo externo de auditoria a satisfacción del gobierno federal. Son 5 páginas de exigencias, para ser implementadas a partir de agosto. Se espera “inmediata cooperación”.

Evidentemente, el rector de Harvard no dudó en responder señalando que ningún gobierno, independientemente de su ideología, debe definir lo que las universidades privadas pueden enseñar, a quién admitir o contratar, ni sus áreas de estudio. Una respuesta inaceptable para Trump que, en represalia, procedió a congelarle a Harvard 2,2 billones de dólares y propuso quitarle la exención de impuestos que aplica para todas las universidades. También se refirió a Harvard como un chiste y una institución que enseña odio y estupideces. La universidad de Columbia claudicó ante los requerimientos y aun así le tienen congelados 400 millones de dólares. Otras universidades afectadas son MIT, Cornell, Brown, Pennsylvania y Princeton.

Las demandas de Trump no tienen nada que ver con la lucha contra el antisemitismo y todo que ver con despojar a Harvard de su autonomía universitaria. De hecho, el vicepresidente J.D. Vance ha elogiado la decisión del dictador de Hungría, Viktor Orban, de cerrar la Universidad Central Europea en Budapest, una de las mejores de ese país. Un tiro en el pie, pues lo que se está poniendo en riesgo es la investigación, la innovación y el desarrollo, elementos que han hecho de EE.UU. una potencia. Lo que hay detrás es una guerra contra la democracia, la ciencia y el progreso. Hay expertos que señalan que estamos en una era en donde la tensión no es entre derecha e izquierda, sino entre democracia y dictadura. Lecciones que nos deben dar luces sobre lo que está sucediendo en Colombia.