Acabativa

¿Qué características debe tener un servidor público? “Acabativa”, responde Andrés Camargo, ex director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) durante la primera administración de Enrique Peñalosa, en el podcast con Andrés Acevedo denominado Atemporal. “Acabativa” no es una palabra del diccionario, pero debería estar. Significa tener la capacidad de que las cosas pasen, que los procesos se terminen y generar valor para la sociedad. Hay muchas personas con gran iniciativa, pero son pocas las que realmente ejecutan y no pierden el entusiasmo en el camino o apenas encuentran alguna dificultad, como bien lo señala el académico Raúl Lagomarsino.

Si bien la acabativa se requiere tanto en el sector privado como en el público, en este último con más urgencia, no solo por el impacto hacia la sociedad sino porque los tiempos son particularmente cortos. Por bien que le vaya a un alto funcionario en el Estado, dura cuatro años en el cargo. Peter Drucker decía: “te doy un dólar por una idea y un millón de dólares por hacerla realidad”. Más que buenos contertulios, se requieren personas que se remanguen y estén dispuestas a soportar un desagradecido proceso, que al final genera la enorme satisfacción de mejorarle la calidad de vida de los habitantes de un territorio.

Paradójicamente, si bien Andrés Camargo es considerado como un extraordinario servidor público, fue condenado a pagar 5 años de cárcel y una multa de 108.000 millones de pesos, producto del escándalo relacionado con las losas de Transmilenio. Una decisión ampliamente cuestionada por ser considerada desproporcional e injusta, pero aun así, Camargo dice que vale la pena ser servidor público. Para él, las obras deben tener un contador visible de los días que faltan para su terminación y debe existir un estricto control a los contratistas. Señala que, dentro de los valores establecidos en el IDU, él incluyó algunos bastante exóticos, como “tener garra” e “ir más allá”. Si un servidor público no es osado, no va a lograr nada significativo.

La función pública es una tarea compleja que requiere conocimiento, liderazgo y mística por alcanzar un propósito superior, que debe contagiar al resto de funcionarios. Imposible no acordarse de la historia en la que el expresidente Kennedy, en una de sus visitas a las oficinas de la NASA, le preguntó a una persona de la limpieza a qué se dedicaba, y ella le contestó: “estoy ayudando a poner el primer hombre en la Luna”. Algunos dirán que todo esto es puro romanticismo inocente. Puede ser, pero sin lugar a duda, nos falta soñar en grande, ser positivos, tener berraquera y sobre todo: acabativa.