En medio de la polémica sobre la creación de la tasa de seguridad por parte de la Gobernación de Santander, pasó desapercibida una buena noticia que genera unión y una importante fuente de financiación para el desarrollo del departamento, y particularmente, para las zonas más afectadas por el conflicto armado colombiano (ZOMAC). En Santander hay 10 municipios ZOMAC: Bolívar, Charta, El Playón, La Belleza, Landázuri, Matanza, Rionegro, Sabana de Torres, Sucre y Suratá. Al cierre de la vigencia 2024, el departamento de Santander logró la aprobación de 4 nuevos proyectos bajo el esquema de “Obras por Impuestos” por un monto de 12.000 millones de pesos, lo que significa que en un año se logró superar en 133% el monto aprobado entre 2018 y 2023 (9.000M).
Sin duda es un buen arranque por parte de la administración departamental, pero no es suficiente. Eso permitió pasar del puesto 23 al puesto 21 entre los 32 departamentos respecto al año pasado. El primer puesto lo ocupa Antioquia con más de 600.000M. Todavía hay un largo trecho por recorrer para un departamento como Santander, que es la cuarta economía del país. Es esperanzador que la gobernación cuenta con un equipo dedicado a esta temática, el cual se ha puesto como meta llevar al departamento al top 10. Eso significa jalonar un monto total de más de 100.000M en los próximos 3 años. Adicionalmente, la Cámara de Comercio de Bucaramanga ha dispuesto un grupo de personas para acompañar esta iniciativa, y diferentes gremios y organizaciones empresariales la han incorporado en su agenda. Los alcaldes de los municipios ZOMAC están más que comprometidos. Se ha generado una sinergia interinstitucional, que no es fácil construir.
A la fecha, la gobernación tiene viabilizados 20 proyectos que suman 77.000M, de los cuales ya varios tienen asignados contribuyentes, pero otros siguen en proceso de lograr el cierre financiero. Hasta mañana es la fecha límite para que más empresas se vinculen a este esfuerzo. Ojalá no se deje de aprovechar esta gran oportunidad. En caso en que se obtenga la aprobación de estos recursos, Santander evidenciaría un gran salto en el uso del mecanismo de “obras por impuestos”. Algunos dicen que el impuesto más caro es el que no se queda en el territorio, y este esquema no solo permite que los recursos se inviertan en Santander, sino también, que sea en los municipios con mayor pobreza. Urge atender el deplorable estado de los pupitres, las vías o las unidades sanitarias de estos municipios, entre muchas más necesidades. Las empresas deben perder el miedo en usar esta modalidad para el pago de impuestos y no se debe parar en la generación de pedagogía, acompañamiento, evaluación y control.
