El IV Encuentro de la Red Pro, que reunió en Bucaramanga a 80 empresarios pertenecientes de las 11 organizaciones pro de Colombia (Ej. Proantioquia, ProBogotá, ProRisaralda y Prosantander), tuvo como invitado especial a Lorenzo Gazmuri, un chileno, ingeniero eléctrico, que fue gerente general de la Compañía de Petróleos de Chile (Copec) y actualmente es miembro de la junta directiva de Terpel, y de la Cámara de Comercio de Santiago de Chile, entre otras organizaciones. Lorenzo hizo una conferencia magistral titulada “Los empresarios y los desafíos sociales del país” (la pueden escuchar en la página web de Prosantander).
Lorenzo arranca mostrando con cifras las bondades del libre mercado: “desde 1800 la población mundial se ha sextuplicado, la expectativa de vida se ha duplicado y el ingreso real se ha multiplicado 9 veces” (Matt Ridley, The Rational Optimist). Sin embargo, hace énfasis en que no es suficiente apostarle al crecimiento económico. La intervención del Estado es esencial para garantizar la eficiencia en la provisión de bienes y servicios públicos, así como la corrección de la desigualdad medida por el índice Gini. De hecho, recientemente el Banco Mundial señala que Colombia es el tercer país con mayor desigualdad en el mundo. En los países desarrollados, la desigualdad se reduce significativamente luego de haber recaudado impuestos. Mientras que, en Alemania y Francia, la reducción de la desigualdad es de 49% y 44%, respectivamente, en Colombia apenas alcanza 6% debido a la ineficiencia en el uso de los recursos públicos.
No obstante, para Gazmuri, los altos niveles de desigualdad se han convertido en el caballito de batalla de algunos políticos para argumentar la necesidad de subir los impuestos y atacar a la fuente de riqueza que son las empresas. Un discurso que ha calado pese a las grandes fortalezas de las empresas: solucionan los problemas de las personas, tienen poder de convocatoria y generan confianza. Según la firma Edelman, los colombianos confían en las empresas mucho más que en las ONG, el gobierno o los medios de comunicación. No en vano deben atender día a día a los empleados, clientes, proveedores, etc. o se exponen a desaparecer.
Entonces, ¿cómo contrarrestar el descrédito empresarial? Gazmuri sugiere varios cursos acción. Primero, el desarrollo de más y mejores empresas, que midan el nivel de confianza en todos sus grupos de interés. Segundo, aumentar la participación en espacios no gremiales con una mirada de largo plazo, que contribuyan a crear un Estado más transparente y efectivo. Tercero, copar espacios de representación y colaboración con el sector público. Cuarto, apropiarse de problemáticas como el cambio climático y la inclusión. Y quinto, enfrentar luchas culturales como son la descalificación de la industria minero energética, el crecimiento y la rentabilidad.
