Nobel de economía 2024

En un mundo donde hay un excesivo aprecio por el individualismo, el ego y el corto plazo, me generó gran satisfacción que el Premio Nobel de Economía de este año hubiera sido otorgado a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson. Los dos primeros académicos están vinculados a MIT y el último a la universidad de Chicago en los Estados Unidos. Tres migrantes que llevan 30 años trabajando juntos. Los libros en los que exponen sus principales teorías son: Por qué fracasan las naciones: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza (2012); El corredor angosto: Estados, sociedad y el destino de la libertad (2019); y Poder y progreso: nuestra lucha milenaria por la tecnología y la prosperidad (2023).

La razón del otorgamiento de este premio se debe a que demostraron la importancia de las instituciones sociales en la prosperidad de los países, las cuales incluyen los sistemas político y económico. Los académicos hacen una distinción entre instituciones inclusivas y extractivas. Las inclusivas se caracterizan por la existencia de libertades políticas, un estado de derecho, competencia y calidad en la provisión de bienes y servicios públicos. Mientras que las instituciones extractivas generan corrupción, infraestructura deficiente y la acumulación de poder y riqueza por parte de una pequeña elite.

Buena parte de su análisis de basa en el colonialismo. Los países donde los colonizadores establecieron instituciones sociales inclusivas evidencian hoy mayor riqueza que aquellos en donde el foco fue la extracción de los recursos naturales y la explotación de la población. Estas diferencias explican en buena parte el desarrollo en la actualidad como ocurre en la ciudad fronteriza de Nogales, dividida en dos por un muro: una parte en Arizona (Estados Unidos) y la otra en Sonora (México). Pese a que los dos lados comparten la misma geografía, cultura e incluso origen (todo ese territorio perteneció a México), el lado gringo garantiza derechos de propiedad, mejor educación y mayor satisfacción frente a la dirigencia política. En cambio, del lado mexicano la pobreza es considerablemente mayor, al igual que las tasas de criminalidad y los políticos corruptos son difíciles de remover.

Uno de los galardonados, James Robinson, ha estudiado el caso colombiano y señala que tanto el Estado como la sociedad son débiles y que se requiere trabajar en una idea colectiva de hacia donde debe ir el país. Según Robinson, debe haber sinergia entre los sectores público y privado, y llama la atención sobre las capacidades de ejecución de los gobernantes. Si bien la historia importa y es crucial para entender la realidad, no necesariamente determina el futuro de las naciones, lo que implica persistir en mejorar las instituciones sociales.