“Cuando uno llega a gobernar es como un ratoncito que lo meten en un círculo. Eso no para; son todos los días, todos los días, todos los días”, dijo el alcalde Jaime Andrés Beltrán en la entrevista que le hizo Vicky Dávila esta semana en Bucaramanga. Si bien el alcalde se refería a la intensidad del trabajo de un mandatario, quiero atreverme a darle una interpretación propia en el sentido de que puede terminar corriendo en una rueda en la que no se avanza, y cuando se toma perspectiva, se evidencia que el esfuerzo ha sido inútil. Generalmente, eso puede suceder si no se tiene foco, metodología y un equipo idóneo y comprometido.
Hay un dato que no nos puede dejar dormir y es el número de personas en condición de pobreza monetaria en Colombia y en Santander. Según el último reporte del Dane, Santander disminuyó significativamente el nivel de pobreza de 2022 al 2023, pasando del 37 % al 30 %. De hecho, la tendencia es a la baja desde 2021, lo que es una muy buena noticia. Sin embargo, todavía hay cerca de 700.000 personas que viven con menos de 476.000 pesos mensuales. Es decir, menos de 16.000 pesos diarios y menos de 5.300 pesos para cada una de las tres comidas al día, sin uno solo peso adicional para transporte, vivienda o vestuario. Al comparar a Santander con los otros departamentos, sigue en la décima posición con menor pobreza, cuando en el 2014 ocupó el cuarto lugar.
De acuerdo al Dane, la mayor contribución, de lejos, en el aumento del ingreso en el país fue el empleo, y le siguieron las “ayudas de los hogares”, donde no dudo que las remesas jugaron un rol importante. De ahí que el crecimiento económico y del tejido productivo es la razón que explica la disminución de la pobreza pese a que el país y Santander hayan crecido tan solo 0,6 % y 1 % en 2023, respectivamente.
¿Qué tal si se establecieran como metas crecer por encima del 6 % anual y erradicar la pobreza? El sector público puede generar una gran contribución, siempre y cuando el gasto público sea eficiente. Según un reciente estudio del BID, cada peso que gasta el gobierno en inversión pública puede aumentar la economía en cerca de 2,5 pesos, si se hace con altos niveles de eficiencia. De lo contrario será cero y todo el esfuerzo que se haga será en vano. Por consiguiente, no sobra recordar la necesidad de priorizar el gasto con criterios técnicos, fortalecer las capacidades en gerencia de proyectos, realizar seguimiento y evaluación, y velar por una ejecución transparente y participativa.
