En memoria del ingeniero

El ingeniero Rodolfo Hernández revolucionó la política e hizo soñar a Bucaramanga, Santander y Colombia. Ante lo fulminante que puede ser el cáncer, hace unos meses tuve la oportunidad de visitarlo. Me sorprendió su lucidez, pese al deterioro físico. Era muy grato escuchar sus historias. Si bien no siempre compartí su forma de ser y opiniones, el ingeniero ocupará un lugar especial en la historia de la política colombiana.

Pese a todo pronóstico, a los 70 años se convirtió en el alcalde de Bucaramanga con una campaña austera y asumida desde su casa. Solo registraba 4% en las encuestas, sin embargo, gracias a su autenticidad y a las redes sociales, el ingeniero logró disrumpir un sistema enquistado en la compra de votos, la parcelación de la burocracia y el endoso de la contratación. Era tan improbable su victoria que ad portas de las elecciones viajó a los Estados Unidos en donde recibió la noticia de haber superado a los partidos tradicionales con 28% de los votos.

En la alcaldía, Rodolfo se rodeó de personas idóneas y comprometidas con la ciudad. Luchó contra el clientelismo, el derroche y la corrupción. Al ingeniero lo obsesionaba la productividad pública.

Para él cada peso debía generar el mayor valor público posible. Bucaramanga se convirtió en un referente de transparencia en la contratación pública al pasar de 1,4 oferentes por licitación en 2015 a 40,2 en 2019. Asimismo, saneó las finanzas públicas al reducir el déficit de 230 mil millones a cero.

Para Rodolfo era esencial realizar inversiones con estética en los barrios menos favorecidos. Creó el Taller de Arquitectura Pública, compuesto por un equipo de arquitectos, ingenieros, trabajadores sociales e historiadores, entre otros.

A través de estudios y diseños elaborados in house y de la mano de las comunidades, su administración realizó cientos de obras. El programa “El espacio público: la piel de la democracia” transformó positivamente la vida de los bumangueses con la construcción y recuperación de parques, plazas, bibliotecas, centros comunitarios (ágoras), deportivos y de salud, entre otros.

Contribuyó a la culminación de espacios emblemáticos como el Teatro Santander y Neomundo, y se desarrollaron con éxito programas de alimentación escolar, educativos, sociales, culturales y de infraestructura (Ej. hoy programa Vías de las Cigarras).

Su cruzada por reproducir este modelo a nivel nacional hizo soñar a Santander con volver a tener un presidente santandereano después de 144 años. En 2022, posiblemente con la campaña más austera en la historia, el ingeniero derrotó a la política tradicional en la primera vuelta. En la segunda vuelta se perdió la presidencia por 3 puntos porcentuales. Por unos meses, el país empezó a mirar a Santander. Su lucha por la transparencia y la eficiencia del gasto público debe perdurar. Q.E.P.D.