Kintsugi institucional

No hay nada más difícil que recobrar la confianza. Es como tratar de pegar los pedazos de un vaso roto. Algo similar está sucediendo entre la comunidad de Rionegro y diferentes actores. Desde hace 20 años, cuando se instalaron los peajes de Lebrija y Rionegro, la inversión a este último municipio ha sido casi nula. Esta se concentró en la vía hacia Lebrija. Si bien los rionegranos contribuyen con menos del 5% del recaudo total, es más que legítimo su gran malestar al ver que su entorno no es tenido en cuenta y sobre todo cuando hay cuestionamientos sobre el manejo de esos recursos.

Sin embargo, esto empezó a cambiar esta semana. El pasado viernes iniciaron las obras del Par Vial de Rionegro con la presencia de la ministra de Transporte, el presidente del Findeter, el director del INVIAS, alcaldes de Rionegro y Bucaramanga, la secretaria de infraestructura de la gobernación, veedores, contratista e interventoría, entre otros. Se había anunciado la firma de los contratos del proyecto por más de 100 mil millones de pesos, una cifra elevada para este municipio. Pero eso no era suficiente. Los rionegranos querían ver en ejecución la obra y este viernes fue el estartazo.

Varios miembros de la comunidad le dijeron a la ministra que la desconfianza estaba a flor de piel. “Ustedes recibieron una papa caliente y la confianza se la han ganado”, dijo una veedora reconociendo la labor de Findeter. Otros señalaron que “esta obra la estábamos esperando desde hace 17 años y hoy vemos que se empieza a hacer realidad. Un proyecto que salva vidas”. El contratista se comprometió a entregarla antes de 36 meses para que sea inaugurada en este gobierno.

Para llegar a estas palabras el proceso ha sido largo y tortuoso. En los últimos cuatro años he sido testigo del esfuerzo por sacar adelante el programa Vías de Cigarra por parte de múltiples actores, particularmente de los equipos de Findeter y el INVIAS. No solo en lo técnico, sino en lo social. La idoneidad y continuidad del personal es un elemento esencial para que haya avances. Seguir contando con funcionarios de Findeter como José Luis Cala, y del INVIAS como Juan José Oyuela, Álvaro Ruiz y Leana Rueda, entre otros, es un privilegio para el departamento.

Ahora, como dijo la ministra de Transporte: el Programa Vías de la Cigarra es mucho más grande y contempla una inversión de 700.000 millones, lo que requiere la reactivación de sus fuentes de financiación como es el peaje de Rionegro. Quiero pensar que estamos ad portas de un proceso de kintsugi “institucional”, esa técnica japonesa que consiste en reparar una cerámica rota con oro, lo que genera un objeto único y más valioso.