Sensatez

Los recientes resultados sobre el crecimiento económico a nivel departamental confirman la crítica situación que viene afrontando Santander. Según el DANE, el Producto Interno Bruto (PIB), es decir el valor de los bienes y servicios producidos en el departamento, evidenció una contracción de 8,3%. Eso significa una pérdida de 4.7 billones de pesos, la mayor caída en la historia de Santander. En otras palabras, se tuvo un retroceso de 5 años, y por poco, se pierde el cuarto lugar entre las principales economías, dándole paso a Cundinamarca.

Entre los sectores más golpeados están la industria manufacturas (hidrocarburos), la construcción y el comercio. Si no hubiera sido por el crecimiento de los sectores agropecuario y administración pública, salud y educación, el impacto hubiera sido aún mayor. Este panorama ha tenido un efecto devastador en términos sociales. Recordemos que, en 2020 el Área Metropolitana de Bucaramanga tuvo la mayor disminución de la clase media y el aumento más significativo de la pobreza extrema, entre las principales ciudades del país.

No tiene sentido insistir en los bloqueos y el vandalismo, que le han costado al país entre 4,8 y 10 billones de pesos. Hay que facilitar y apoyar la reactivación económica. El problema tampoco se va a resolver con la renuncia de Duque. Hay que defender las ideas en las urnas. Una tasa de participación electoral de tan solo el 34% como ocurrió recientemente en las elecciones atípicas de Girón, deja un mal precedente. Emitir billetes y establecer una renta básica de un salario mínimo para las familias pobres no es viable ni sostenible. Hay que expandir y aumentar el monto de programas como ingreso solidario a través de una reforma tributaria en la que se grave a los más favorecidos, tal como lo ha señalado la ANDI.

Otros sugieren suspender la extracción de hidrocarburos. Hay es que aprovechar la ventana de oportunidad que aún tienen estos recursos y realizar inversiones pertinentes. Mal haría Santander en replicar proyectos como el Centro Cultural del Vallenato por 139.000 millones financiado con regalías en el Cesar. Por último, se aprueban leyes para aumentar la burocracia en la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, cuando lo que se requiere es austeridad. Para superar la crisis que estamos afrontando, se necesitan mayores dosis de sensatez y responsabilidad, y rechazar los cantos de sirena.